Ejemplos de Epístola

La epístola es un texto que tiene la función de comunicar algo entre su emisor y su receptor o receptores. Proviene del griego “epistole” que significa carta. Y en términos simples, la epístola es una carta que bien puede estar dirigida a una persona de manera particular o estar dirigida a varias personas, en este caso tratándose de una epístola o carta abierta. Pueden redactarse ya sea en prosa o utilizando de versos, siendo que en tiempos recientes está más extendido el uso de la prosa para tal fin. En otras palabras la epístola es una carta (comunicación escrita), dirigida por el que la redacta hacia un destinatario o destinatarios.

Estructura de la epístola:

Dado su carácter literario su estructura suele contar con puntos fundamentales como:

  • Una introducción
  • Una primera parte teórico-doctrinal (esta no siempre existe en epístolas o cartas personales)
  • Una segunda parte o exhortación moral
  • Y una conclusión

La palabra epístola suele ser utilizada para referirse a textos epistolares ligados a temas religiosos, filosóficos éticos, (por ejemplo las epístolas de los apóstoles o la correspondencia epistolar de personajes como Votaire a distintos personajes intelectuales y políticos de su época). Por lo que suele usarse el término epístola para referirse a cartas ligadas a la literatura.

Ejemplos de epístola a seres queridos:

(Carta o epístola, dando consejos y felicitaciones a seres queridos)

México a 22 de abril de 2016

Queridos Hijos

Mi querido hijo Emmanuel, desde hacía tiempo que sentía la necesidad de felicitarte y a aconsejarte, a ti y a tu esposa que se acaban de casar.

Hoy empiezan una nueva vida juntos como pareja y como familia, por cuyo motivo tendrán nuevos retos y responsabilidades que tendrán que compartir, teniendo que soportar momentos dichosos y momentos agrios, que es lo que es el matrimonio. Pero sé que sabrán salir adelante trabajando juntos unidos como la familia que recién acaban de formar.

Les saludo a los dos, a ti querido hijo Emmanuel y a ti querida nuera, oh mejor dicho, mi nueva hija Karina, y les deseo que sean felices y dichosos.

Saludos ya brazos

Alejandro

Ejemplo de epístola en la Biblia:

(Epístola de san Pablo a Filemón)

“Carta de Pablo, preso de Cristo Jesús, y Timoteo”

 

A Nuestro hermano, a Filemón, nuestro querido

compañero de trabajo, a nuestra hermana Apia,

a Arquipo, fiel compañero en nuestras luchas,

y a toda la comunidad que se reúne en su casa:

“Tengan gracia y paz de Dios nuestro Padre y de Cristo Jesús el Señor. Doy gracias sin cesar a mi Dios, al recordarte en mis oraciones, pues oigo alabar el amor y la fe que te animan, tanto hacia el Señor como en beneficio de los santos. Ojalá esa fe se vea en las obras y manifieste todo lo bueno que tenemos en Cristo. Pues tuve mucho gozo y consuelo al tener noticias de tu caridad, ya que nuestros hermanos se sienten confortados por ti. Por eso, aunque tengo en Cristo plena libertad para ordenarte lo que tendrías que hacer, prefiero pedírtelo por amor. El rogante es Pablo, ya anciano, y ahora preso por Cristo Jesús, y la petición es para mi hijo Onésimo, a quien transmití la vida mientras estaba preso. Este Onésimo por un tiempo no te fue útil, pero ahora te va a ser muy útil, como lo ha sido para mí. Te lo devuelvo; recibe en su persona mi propio corazón. Hubiera deseado retenerlo a mi lado, para que me sirviera en tu lugar, mientras estoy preso por el Evangelio. Pero no quise hacer nada sin tu acuerdo, ni imponerte una obra buena, sino dejar que la hagas libremente. A lo mejor Onésimo te fue quitado por un momento para que lo ganes para la eternidad. Ya no será esclavo, sino algo mucho mejor, pues ha pasado a ser para mí un hermano muy querido, y lo será mucho más todavía para ti. Por eso, en vista de la comunión que existe entre ti y yo, recíbelo como si fuera yo. Y si te ha perjudicado o te debe algo, cárgalo en mi cuenta.

Yo, Pablo, lo escribo y firmo de mi propia mano; yo te lo pagaré.

 Sin hablar de la deuda que tienes conmigo, y que eres tú mismo. Vamos, hermano, espero de ti este servicio en el Señor; reconfórtame en Cristo. Te escribo con plena confianza en tu docilidad; sé qué harás mucho más de lo que te pido. Además, prepárame alojamiento, pues, gracias a la oración de todos ustedes, espero serles devuelto. Te saluda Epafras, mi compañero de cautividad en Cristo Jesús, y también Marcos, Aristarco, Demás y Lucas, mis ayudantes. Que la gracia de Cristo Jesús, el Señor, esté con ustedes”.

Amén.

Ejemplo de epístola por Melchor Ocampo:

(“Epístola” Melchor Ocampo)

México a 23 de julio de 1859

A quienes fueran a contraer matrimonio

“El día designado para celebrar el matrimonio, ocurrirán los interesados al encargado del registro civil, y éste, asociado del alcalde del lugar y dos testigos más por parte de los contrayentes, preguntará a cada uno de ellos, expresándolo por su nombre, si es su voluntad unirse en matrimonio con el otro. Contestando ambos por la afirmativa, les leerá los artículos 1o., 2o., 3o. y 4o. de esta ley, y haciéndoles presente que formalizada ya la franca expresión del consentimiento y hecha la mutua tradición de las personas, queda perfecto y concluido el matrimonio, les manifestará:

Que éste es el único medio moral de fundar la familia, de conservar la especie y suplir las imperfecciones del individuo, que no puede bastarse así mismo para llegar a la perfección del género humano. Este no existe en la persona sola sino en la dualidad conyugal. Los casados deben ser y serán sagrados el uno para el otro, aún más de los que es cada uno para sí.

El hombre cuyas dotes sexuales, son principalmente el valor y la fuerza, debe dar y dará a la mujer protección, alimento y dirección; tratándola siempre como la parte más delicada, sensible y fina de sí mismo y con la magnanimidad y benevolencia generosa que el fuerte debe al débil, esencialmente cuando este débil se entrega a él y cuando por la sociedad, se le ha confiado.

La mujer cuyas principales dotes son, la abnegación, la belleza, la compasión, la perspicacia y ternura, debe de dar y darán al marido obediencia, agrado asistencia, consuelo y consejo, tratándolo siempre con la veneración que se debe de dar a la persona que nos apoya y defiende y con la delicadeza de quien no quiere exasperar la parte brusca irritable y dura de sí mismo.

El uno y el otro se deben y tendrán respeto, diferencia, fidelidad, confianza y ternura, y ambos procurarán que lo que el uno no esperaba del otro al unirse con él no vayan a desmentirse con la unión. Ambos deben prudenciar y atenuar sus faltas. Nunca se dirán injurias porque las injurias entre casados deshonran al que las vierte y prueba su falta de tino o de cordura en la elección, ni mucho menos maltratarán de obra porque es villano y cobarde abusar de la fuerza.

Ambos deben prepararse con el estudio y amistosa mutua corrección de sus defectos a la suprema magistratura de padres de familia, para que cuando lleguen a serlo, sus hijos encuentren el buen ejemplo y una conducta digna de servirles de modelo. La doctrina que inspiren a estos tiernos y amados lazos de sus afectos hará suerte próspera o adversa; y la felicidad o desventura de los hijos será la recompensa o el castigo, la ventura o desdicha de los padres.

La sociedad bendice, considera y alaba a los buenos padres, por el gran bien que le hacen dándole buenos y cumplidos ciudadanos y la misma censura y desprecia debidamente los que por el abandono, por mal entendido cariño, o por su mal ejemplo, corrompen el depósito sagrado que la naturaleza les confió concediéndoles tales hijos. Y por último cuando la sociedad ve que tales personas no merecían ser elevados a la dignidad de padres sino que sólo debían haber vivido sujetas a tutela, como incapaces de conducirse dignamente, se duele de haber consagrado con su autoridad, la unión de un hombre y una mujer que no han sabido ser libres y dirigirse por sí mismos hacia el bien.”

Ejemplo de epístola “Carta” filosófica:

José Telésforo Juan Nepomuceno Melchor de la Santísima Trinidad Ocampo Tapia

Voltaire

(SEXTA CARTA SOBRE LOS PRESBITERIANOS)

La religión anglicana no se extiende más que por Inglaterra e Irlanda.

“El presbiterianismo es la religión dominante en Escocia. Ese presbiterianismo no es

otra cosa más que el calvinismo puro, tal como había sido establecido en Francia y

subsiste en Ginebra”.

“Como los sacerdotes de esta secta no reciben de sus Iglesias más que diez diezmos muy mediocres y, por consecuencia, no pueden vivir con el mismo lujo de los obispos, han adoptado el natural partido de clamar contra los honores que no pueden alcanzar. Figuraos al orgulloso Diógenes que pisoteaba el orgullo de Platón: los presbiterianos de Escocia no dejan de parecerse a ese orgulloso y pordiosero razonador. Trataron al rey Carlos II con menos miramientos que los usados por Diógenes con Alejandro. Pues cuando tomaron las armas a su favor contra Cronwell, que les había engañado, infligieron a ese pobre rey cuatro sermones diarios; le prohibieron jugar; le ponían penitencias; hasta el punto de que Carlos se cansó pronto de ser el rey de esos pedantes y se escapó de sus manos, como un escolar se escapa del colegio. Comparado con un joven y vivo bachiller (francés), vociferando por la mañana en las Escuelas de Teología, y por la tarde cantando con las señoras, un teólogo anglicano es un Catón; pero ese Catón parece un galanteador ante un presbiteriano escocés. Este último afecta un paso grave, un aire enojado, lleva un vasto sombrero, una largo abrigo encima de un traje corto, predica con la nariz y da el nombre de prostituta de Babilonia a todas las Iglesias en las que algunos eclesiásticos son lo suficientemente suertudos como para tener cincuenta mil libras de renta, y en las que el pueblo es lo suficientemente bueno como para aguantarlo y llamarles Monseñor, Vuestra Grandeza, Vuestra Eminencia. Estos señores, que tienen también algunas iglesias en Inglaterra, han puesto de moda los aires graves y severos en ese país. A ellos se debe la santificación del domingo en los tres reinos; esos días está prohibido trabajar y divertirse, lo que es el doble de la severidad de las iglesias católicas; no hay ópera, no hay comedias, no hay conciertos en Londres el domingo; incluso las cartas están tan expresamente prohibidas que sólo la gente de calidad y lo que se llama gente honrada juegan ese día. El resto de la noción va al sermón, al cabaret y a casa de las mujeres de vida alegre. Aunque la secta episcopal y la presbiteriana sean las dos dominantes en Gran Bretaña, todas las otras son bien venidas y viven bastante bien juntas, mientras que la mayor parte de sus predicadores se detestan recíprocamente con casi tanta cordialidad como un jansenista maldice a un jesuita”.

Entrad en la Bolsa de Londres, ese lugar más respetable que muchas cortes; allí veréis reunidos a los diputados de todas las naciones para la utilidad de los hombres. Allí el judío, el mahometano y el cristiano tratan el uno con el otro como si fuesen de la misma religión, y no dan el nombre de infieles más que a los que hacen bancarrota; allí, el presbiteriano se fía del anabaptista, y el anglicano recibe la promesa del cuáquero. A la salida de esas pacíficas y libres asambleas, los unos se van a la sinagoga y los otros a beber; éste se va a hacerse bautizar en una gran cuba en nombre del Padre, del hijo y del Espíritu Santo; aquél hace cortar el prepucio de su hijo y hace farfullar sobre el niño palabras hebraicas que no entiende; esos otros se van a su iglesia a esperar la inspiración de Dios, con el sombrero en la cabeza, y todos están contentos.

 Si no hubiese en Inglaterra más que una religión, sería de temer el despotismo; si hubiese dos, se cortarían mutuamente el cuello; pero como hay treinta, viven en paz y felices”.

Citar en formato APA: ( A. 2016, 04. Ejemplos de Epístola. 10ejemplos.com. Obtenido , de http://10ejemplos.com/ejemplos-de-epistola.)

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