10 Ejemplos de Oraciones Fúnebres

Las oraciones fúnebres se utilizan para pedir a Dios por el alma de los difuntos, así como para rogar a los Santos y a la Virgen que intercedan por el descanso eterno de la persona que murió.

Existen distintos tipos de oraciones fúnebres, algunas de ellas sólo se utilizan para hacer referencia a las cualidades del difunto como un homenaje a éste.

10 ejemplos de oraciones fúnebres:

1.- Nuestros seres queridos.
Te los devolvemos a ti, oh Dios, de Quién los recibimos. Pero así como tú no los perdiste al darlos a nosotros, tampoco los perdemos cuando regresan a ti. Oh amante de almas, tú no das como el mundo da. Lo que das no quitas, pues lo que es tuyo, también es nuestro puesto que somos tuyos y tú eres nuestro. La vida es eterna, el amor es inmortal, la muerte no es más que horizonte y el horizonte no más que límite de nuestra visión. Levántanos, oh poderoso Hijo de Dios, para poder ver más allá, enjuga nuestros ojos para mirar con luz más clara, acércanos a ti para sentirnos junto a ti y hallarnos cerca de nuestros queridos seres que están contigo. Y mientras preparas un lugar para nosotros, prepáranos a nosotros también para esa tierra feliz, porque donde estés, estemos nosotros también, por siempre. Amén.

2.- Oración fúnebre.
Hay una medida infalible de la huella que dejamos en este mundo, una medida del bien otorgado con bondad de corazón. Esta medida son las lágrimas que derraman todos aquellos que hemos estado junto a ti, ser humano maravilloso, el que todos quieren tener y que al no encontrarlo en la tierra, o como arquetipo divino del mismo, lo encuentran en el cielo. Padre maravilloso, hombre bueno, infatigable luchador. Según hemos ido llamando a familiares y amigos, para comunicar la triste noticia de tu enfermedad, que te consumía silenciosamente, o de tu muerte, tan repentina e inesperada, cuántos han llorado, mudos de emoción, los mismos, seguro que ahora están llorando de gratitud. Tal es la medida de tu bondad. Querido padre, querido esposo, querido hermano, querido amigo, querido suegro y querido familiar, querido jefe, querido abuelo. Hay una palabra que es seguro que repiten silenciosamente todos los aquí presentes más todos aquellos que no han tenido oportunidad de asistir a este homenaje a tu memoria, pero a él se unen en sentimiento y corazón. Esta palabra es gracias, gracias por tu generosidad, la generosidad de quien está siempre dispuesto a dar y dar a manos llenas y al mismo tiempo transforma a quien da. Gracias por tu paciencia, una paciencia perseverante e inteligente, como la de la naturaleza. Gracias por tu ejemplo moral que jamás desfallecía. Gracias por tu fortaleza que a tantos amparaba, como la sombra protectora de un roble milenario.

3.- Oración al fallecimiento de un ser querido.
Oh Jesús, único consuelo en las horas eternas del dolor, único consuelo sostén en el vacío inmenso que la muerte causa entre los seres queridos. Tú Señor, a quién los cielos, la tierra y los hombres vieron llorar en días tristísimos. Tú Señor, que has llorado a impulsos del más tierno de los cariños sobre el sepulcro de un amigo predilecto. Tú, oh Jesús que te compadeciste del luto de un hogar deshecho y de corazones que en él gemían sin consuelo. Tú, padre amantísimo, compadécete también de nuestras lágrimas. Míralas Señor como sangre del alma dolorida, por la pérdida de aquel que fue deudo queridísimo, amigo fiel, cristiano fervoroso. Míralas Señor, como tributo sentido que te ofrecemos por su alma, para que la purifiques en tu sangre preciosísima y la lleves cuanto antes al cielo, si aún no te goza en él. Míralas Señor, para que nos des fortaleza, paciencia, conformidad con tu divino querer en esta tremenda prueba que tortura el alma. Míralas, oh dulce, oh piadosísimo Jesús y por ellas concédenos que los que aquí en la tierra hemos vivido atados con los fortísimos lazos de cariño y ahora lloramos la ausencia momentánea del ser querido, nos reunamos de nuevo junto a ti en el cielo, para vivir eternamente unidos en tu corazón. Amén.

4.- Oración a San Nicolás Tolentino.
Oh glorioso protector de las almas del purgatorio, San Nicolás de Tolentino. Con todo el afecto de mi alma te ruego que interpongas tu poderosa intercesión en favor de esas almas benditas, consiguiendo de la divina clemencia la condonación de todos sus delitos y sus penas, para que saliendo de aquella tenebrosa cárcel de dolores, vayan a gozar en el cielo de la visión beatífica de Dios. Y a mí, tu devoto siervo, alcánzame, oh gran santo, la más viva compasión y la más ardiente caridad hacia aquellas almas queridas. Amén.

5.- Oración de recomendación del alma a Cristo.
Señor, te encomendamos el alma de tu siervo(a) (se menciona el nombre) y te suplicamos, Cristo Jesús, salvador del mundo, que no le niegues la entrada en el regazo de tus patriarcas, ya que por ella bajaste misericordiosamente del cielo a la tierra. Reconócela Señor como criatura tuya, no creada por dioses extraños, sino por ti, único Dios vivo y verdadero, porque no hay otro Dios fuera de ti, ni nadie que produzca tus obras. Llena,Señor, de alegría su alma en tu presencia y no te acuerdes de sus pecados pasados ni de los excesos a que la llevó el ímpetu o ardor de la concupiscencia. Porque, aunque haya pecado, jamás negó al Padre, ni al Hijo, ni al Espíritu Santo, antes bien, creyó, fue celoso de la honra de Dios y adoró fielmente al Dios que lo hizo todo. Amén.

6.- En memoria de.
Quiero hablar de ti, este gran ser humano que ha partido y a quien se le ha develado ya la verdad sobre la muerte ante los ojos de tu alma. Y has comprobado al fin que la muerte no existe. Y seguro que otra vez te sientes liviano, joven, feliz, puro, y ante un camino luminoso que debes seguir y que nosotros, si superamos como tú las pruebas de la vida, intentaremos seguir también. Y así nos volveremos a encontrar, en el cielo o en la tierra, en un mundo de sueños e ideales, o en el del batallar constante de esta vida. Buen viaje peregrino, feliz viaje guerrero del alma, sea nuestra gratitud como un viento que impulse las velas de tu barco en este viaje que te lleve al puerto esperado y soñado.

7.- Oración por las ánimas del purgatorio.
Oh María, Madre de misericordia, acuérdate de los hijos que tienes en el purgatorio y presentando nuestros sufragios y tus méritos a tu hijo, intercede para que les perdone sus deudas y los saque de aquellas tinieblas a la admirable luz de su gloria, donde gocen de tu vista dulcísima y de la de tu hijo bendito. Oh glorioso patriarca San José, intercede juntamente con tu esposa ante tu hijo por las almas del purgatorio. Amén.

8.- Dales Señor el descanso eterno.
Dales Señor el descanso eterno, y luzca para ellos la luz perpetua, de las puertas del infierno libra Señor sus almas, descansen en paz. Así sea. Amén.

9.- Oración por los difuntos.
Oh Dios mío, de quien es propio compadecerse y perdonar, te rogamos suplicantes por las almas de tus siervos que has mandado emigrar de este mundo, para que no las dejes en el purgatorio, sino que mandes que tus santos ángeles las tomen y las lleven a la patria del paraíso, ya que esperaron y creyeron en ti, no padezcan las penas del purgatorio, sino que posean los gozos eternos. Por Cristo nuestro Señor. Amén.

10.- Piadosísimo Jesús mío, mira con benignos ojos las almas de los fieles difuntos por las cuales has muerto y recibido tormento de cruz. Amén.

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