Tipos de frutas

Las frutas son aquellos frutos comestibles que provienen de alguna planta o especie vegetal. Como bien sabemos, un fruto es un órgano que contiene las semillas de la planta que le dio origen. Por lo tanto, las frutas son el resultado del proceso de reproducción de una planta. Por su parte, las frutas suelen ser alimentos muy importantes para el ser humano, ya que contienen una gran cantidad de vitaminas y muchas otras propiedades nutricionales. Generalmente se les suele comer frescas o crudas, ya que de esta manera se aprovechan mejor. No obstante, en muchos casos también se procesa o industrializan para que sean consumidas por el ser humano, agregándoles otro sabores o nutrientes.

Como lo decíamos, las frutas son muy importantes para la alimentación humana. Su consumo nos hidrata rápidamente, además de que ayuda al buen funcionamiento del aparato digestivo. Por si fuera poco, las frutas no contienen grasa, salvo en los casos en los que se coman procesadas. Por último, además de aportar un buen número de vitaminas, las frutas también son ricas en minerales, fibra y antioxidantes. La mayoría de las veces la clasificación de las frutas se realiza a partir de sus características morfológicas o físicas. Aunque también es muy común que se les agrupe por sus aportaciones nutrimentales e incluso por su origen o procedencia.

Tipos de frutas:

Tipos de frutas

Ejemplos de tipos de frutas

 Frutas de hueso: también conocidas como de carozo, este tipo de frutas se caracterizan porque contienen en su interior un “hueso” o, mejor dicho, una semilla de dimensiones considerables que es muy dura. Dicha semilla se encuentra en el centro de la fruta, por lo que está protegida por el cuerpo o pulpa de la misma. Por supuesto, algunos de los mejores ejemplos al respecto son el durazno o el albaricoque.

Frutas de pepita o pomáceas: como su nombre lo indica, este tipo de frutas provienen generalmente de algún receptáculo aumentado. Es decir, de un pequeño recipiente que se engrosa durante el periodo de crecimiento del fruto. De esta manera, las frutas de este tipo suelen tener en su interior unas cuantas semillas. Ejemplos de este tipo son la manzana y la pera.

Frutas de grano: este tipo de frutas son muy similares a la anteriormente mencionada. Se trata también de frutas que son el resultado del engrosamiento de un receptáculo o recipiente que crece durante el desarrollo o crecimiento de la fruta. Sin embargo, en este caso la fruta está representada realmente por pequeñas semillas que existen en el interior de la fruta ya madura. En este caso podemos mencionar a los higos, los cuales contienen en su interior muchas pequeñas semillas.

Frutas frescas: como su nombre lo indica, este tipo de fruta se caracteriza porque se consume casi siempre poco tiempo después a su recolección o cosecha. Por lo tanto, se trata de fruta que no ha estado expuesta a ningún proceso de industrialización o transformación de sus propiedades o rasgos esenciales. De esta manera, podemos decir que esta es el tipo de fruta que consumimos frecuentemente en su “estado natural” o “puro”.

Frutas secas: estas frutas, contrario a las frescas, han sufrido algún tipo de proceso por el cual se han secado, lo que ocasiona que sus características físicas y en algunos casos nutrimentales hayan cambiado. Evidentemente, en este caso las frutas se pueden conservar mucho más tiempo, por lo que pueden ser consumidas mucho tiempo después de haber sido cosechadas.

Frutas climatéricas: este tipo de frutas son aquellas que sufren un incremento considerable en su tamaño gracias a las condiciones climáticas en las que se encuentran inmersas. Este proceso sucede porque las frutas de este tipo sintetizan de una forma particular el etileno, el cual les ayuda también a desarrollar un sabor específico. Por lo tanto, podemos decir que este tipo de frutas experimentan un proceso químico que las hace crecer. Tal es el caso de las manzanas.

Frutas no climatéricas: como su nombre lo dice, este tipo de frutas no sufren grandes cambios por efecto de la síntesis del etileno. Por lo tanto, este tipo de frutas no sufren grandes cambios estructurales o de sabor durante su maduración, tal y como sucede con las frutas climatérica. Dentro de este tipo de frutas podemos mencionar la piña, las ciruelas, el limón, la naranja o mandarina.