10 ejemplos de Texto literal

Los textos literales son aquellos que hacen una cita literal de algún texto al cual se haga referencia, ya sea en forma de nota, o propiamente como una cita literal, para realizar aclaraciones sobre de un tema o fuente en particular, precisando fechas, sucesos, lugares, y referencias de diversos tipos.

Estos textos son utilizados tanto en la realización de libros de temáticas históricas o literarias (haciendo citas), así como también se utilizan por ejemplo, en el campo jurídico, en donde se tienen que hacer transcripciones literales, de hechos y sucesos, así como de lo que dictaminan leyes, códigos, y reglamentos, mediante la citación literal de los mismos, (de una manera parcial o total).

Los 10 ejemplos de texto literal son:

1.-…“En los Estados Unidos Mexicanos todo individuo gozará de las garantías que otorga esta Constitución, las cuales no podrán restringirse ni suspenderse, sino en los casos y con las condiciones que ella misma establece”… (Texto literal, transcripción original del artículo primero de la constitución mexicana, realizado en 1917).

2.- …“Está prohibida la esclavitud en los Estados Unidos Mexicanos. Los esclavos del extranjero que entren al territorio nacional, alcanzarán, por ese sólo hecho, su libertad y la protección de las leyes”… (Texto literal del artículo segundo, de la constitución mexicana de 1917).

3.- …“La enseñanza es libre; pero será laica la que se dé en los establecimientos oficiales de educación, lo mismo que la enseñanza primaria, elemental y superior que se imparta en los establecimientos particulares. Ninguna corporación religiosa, ni ministro de algún culto, podrán establecer o dirigir escuelas de instrucción primaria. Las escuelas primarias particulares sólo podrán establecerse sujetándose a la vigilancia oficial. En los establecimientos oficiales se impartirá gratuitamente la enseñanza primaria”… (Texto literal del artículo tercero (original) de la constitución mexicana de 1917).

4.- …“Las batallas contra las mujeres son las únicas que se ganan huyendo”… (Cita literal de una frase de Napoleón Bonaparte, tomada de un libro de frases célebres.).

5.- Receta de gelatina de chocolate:

2 pastillas (3.2 onzas / 90 gramos cada una) de chocolate mexicano de mesa

1 litro de leche fría (entera o semidescremada)

4 cucharadas soperas (28 gramos / 1 onza) de grenetina en polvo (“gelatina sin sabor”)

  • Preparación: 60 minutos
  • Refrigeración: 360 minutos
  • Para 6 porciones

Instrucciones:

Con un cuchillo cortar cada pastilla de chocolate en trozos. Colocarlos en una cacerola mediana, junto a la mitad de la leche (1/2 litro). Calentar a fuego medio, mover frecuentemente, hasta que el chocolate se derrita. Quitar cacerola del fuego y dejar enfriar hasta estar tibio. Verter el resto de la leche fría (1/2 litro) en un tazón. Esparcirla grenetina y dejar reposar durante 5 minutos para que se hidrate. Vaciar la leche con grenetina a la cacerola con la leche achocolatada. Calentar a fuego bajo, moviendo frecuentemente, hasta que la grenetina se haya disuelto completamente sin quedar grumos y evitando que la mezcla hierva. Vertir en un molde o varios moldes y refrigerar hasta que cuaje.

(Texto literal, que a la vez es un texto instructivo).

6.- …“POR MÍ SE VA HASTA LA CIUDAD DOLIENTE, POR MÍ SE VA AL ETERNO SUFRIMIENTO, POR MÍ SE VA A LA GENTE CONDENADA. LA JUSTICIA MOVIÓ A MI ALTO ARQUITECTO. HÍZOME LA DIVINA POTESTAD, EL SABER SUMO Y EL AMOR PRIMERO. ANTES DE MÍ NO FUE COSA CREADA SINO LO ETERNO Y DURO ETERNAMENTE. DEJAD, LOS QUE AQUÍ ENTRÁIS, TODA ESPERANZA.

Estas palabras de color oscuro vi escritas en lo alto de una puerta; y yo: «Maestro, es grave su sentido.» Y, cual persona cauta, él me repuso: «Debes aquí dejar todo recelo; debes dar muerte aquí a tu cobardía.

Hemos llegado al sitio que te he dicho en que verás las gentes doloridas, que perdieron el bien del intelecto.» Luego tomó mi mano con la suya con gesto alegre, que me confortó, y en las cosas secretas me introdujo.

Allí suspiros, llantos y altos ayes resonaban al aire sin estrellas, y yo me eché a llorar al escucharlo.

Diversas lenguas, horridas blasfemias, palabras de dolor, acentos de ira, roncos gritos al son de manotazos, un tumulto formaban, el cual gira siempre en el aire eternamente oscuro, como arena al soplar el torbellino”…

(Texto literal, tomado del inicio del canto tercero de la divina comedio de Dante).

7.-…”En España, bajo la dominación de los Árabes, la civilización alcanzó un nivel que raramente se ha repetido. La intromisión del cristianismo ha traído el triunfo de la barbarie. El espíritu caballeresco de los Castellanos es efectivamente una herencia de los Árabes. Si Carlos Martel hubiera sido derrotado, el mundo habría mudado su faz”… (Fragmento de texto, cita literal de una transcripción de una conversación de Hitler, realizada por Martin Borman).

8.- Verdad te digo yo, que me pesa de coraçon, Y verdad dizes en esto tú, Muño Gustioz, Cayo case sus fijas con infantes de Carrión. Fizelo por bien, que fuese a su pro.¡Siquier el casamiento fecho no fuese hoy!

Entre yo y mio Çid pesanos de coraçon, Ayudarle he a derecho, ¡si me salve el Criador! Lo que no cuidaba fer de toda esta sazon. Andaran mios porteros por todo mío reino, Pregonaran mi corte para dentro en Toledo, Que allá me vayan condes e ifançones, Mandare como hy vayan infantes de Carrión Y como den derecho a mío Çid el Campeador Y que no haya rencura, podiendo yo vedarlo. Dezidle al Campeador que en buen hora nació Que d’estas siete semanas adobese con sus vasallos, Vengame a Toledo, esto le do de plazo; Por amor de mío Cid esta corte yo fago. Saludádmelos a todos, entre ellos haya espaçio, D’esto que les avino aun bien serán honrados. (Texto literal de la obra literaria el cantar del mío Cid).

9.- …“¿Quién? El tiempo, el día de mañana, la fortuna, que gobierna los acaecimientos humanos por su antojo. A ellos por mucho que se les castigue, se lo tendrán bien merecido, pero vosotros, padres conscriptos, mirad lo que al mismo tiempo vais a resolver contra los demás.

Cuantos abusos vemos, tuvieron buen principio, pero si viene a caer el mando en manos de ignorantes o malvados, el nuevo ejemplar que se hizo con los merecedores y dignos de castigo, se extiende a los que no lo son.

Los lacedemonios, después de haber vencido a los de Atenas, les pusieron treinta sujetos que gobernasen su república.

Éstos en los principios a cualquiera que veían pernicioso y malquisto, lo sentenciaban a muerte sin hacerle causa, de lo que el pueblo se alegraba y decía que era muy bien hecho; pero después que poco a poco fue esta libertad tomando ensanches, mataban indistintamente a buenos y malos por su antojo, llenando de terror a los demás. De esta suerte la ciudad esclava y oprimida pagó muy bien la pena de su necia alegría.

Cuando en nuestros días Sila, dueño ya de todo, mandó matar a Damasipo y a otros tales que se habían engrandecido a costa de la república, ¿quién hubo que no lo celebrase? De cían todos que se lo tenían bien merecido, unos hombres turbulentos y malvados, que habían inquietado a la república con sediciones y tumultos. Pero esto fue origen de gran calamidad, porque después lo mismo era codiciar alguno la casa o heredad; no aun tanto, la alhaja o el vestido ajeno que procurar se desterrase a su dueño.

De esta suerte los mismos que en la muerte de Damasipo se habían alegrado, poco después eran arrastrados al suplicio; ni cesó la carnicería hasta que Sila llenó de riquezas a los suyos. No es decir que yo tema esto siendo Marco Tulio cónsul o en nuestros tiempos, pero como en una ciudad grande, cual esta es, hay muchos y muy diversos modos de pensar, puede otro día, puede en el consulado de otro, que tenga también ejército a su mando, adoptarse alguna siniestra idea por verdad. Si entonces, pues, el cónsul autorizado con este ejemplar y con un decreto del Senado, llegase a desenvainar la espada, ¿quién habrá que le contenga o le ponga coto?

Nuestros mayores, padres conscriptos, nunca estuvieron faltos de prudencia ni valor, pero no se desdeñaban por eso de imitar lo que les parecía bien en las leyes y gobierno de otros pueblos. La armadura militar y las lanzas las tomaron en la mayor parte de los sanmitas, las insignias de los magistrados de los etruscos, y en una palabra, cuanto en cual quiera parte fuese entre confederados o enemigos, encontraban útil, todo lo trasladaban con el mayor cuidado a su república; queriendo más parecerse que despreciar a los buenos. Esto hizo también que adoptasen por el mismo tiempo la costumbre de Grecia, castigando con azotes a los ciudadanos, y una vez condenados, con el último suplicio. Pero después que fue creciendo la república y con la muchedumbre de ciudadanos se engrosaron los partidos, caían en el lazo los que no tenían culpa y se hacían muchas tropelías. Para atajarlas se publicó entonces la ley Porcia y otras, en que se permite a los reos que salgan desterrados.

Esta razón, padres conscriptos, es en mi juicio de grandísimo peso para que no se haga novedad. Sin duda los que de tan cortos principios tanto engrandecieron el imperio, tendrían más caudal de valor y sabiduría que nosotros, que apenas sabemos conservar lo que ellos tan justamente adquirieron.

¿Pero qué? ¿Pensáis por esto que juzgo que se les suelte y que se aumente con ellos el ejército de Catilina? De ningún modo, sino que sus bienes se confisquen, sus personas se repartan y aseguren en las cárceles de aquellos municipios que son más fuertes y poderosos, que nadie proponga al Senado ni trate con el pueblo acerca de ellos, y si de hecho alguno lo intentare, que el Senado desde luego le declare por enemigo del bien común y de la república”… Texto literal, (cita del libro la conjuración de Catilina, de cayo Salustio Crispo).

10.- ¡Ayantes! Vosotros salvaréis a los aqueos si os acordáis de vuestro valor y no de la fuga horrenda. No me ponen en cuidado las audaces manos de los troyanos que asaltaron en tropel la gran muralla, pues a todos resistirán los aqueos, de hermosas grebas; pero es de temer, y mucho, que padezcamos algún daño en esta parte donde aparece a la cabeza de los suyos el rabioso Héctor, semejante a una llama, el cual blasona de ser hijo del prepotente Zeus. Una deidad levante el ánimo en vuestro pecho para resistir firmemente y exhortar a los demás; con esto podríais rechazar a Héctor de las naves, de ligero andar, por furioso que estuviera y aun que fuese el mismo Olímpico quien lo instigara. (Texto literal tomado del poema la iliada de Homero).

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