10 Ejemplos de Oraciones a San José

Según los evangelios, San José de Nazaret fue el esposo de María la madre de Jesús, por lo tanto el padre adoptivo del mismo.

San José era carpintero, de origen humilde y un hombre justo, quien recibió el don de la paternidad aún respetando la castidad de su esposa María, quien vivió dedicada al amor de su Padre Dios.

San José es proclamado Patrono de la Iglesia Universal, considerado Patrono de los obreros, de la familia y de la buena muerte, además de protector contra la duda.

10 ejemplos de oraciones a San José:

1.- Súplica a San José.
José dulcísimo y Padre amantísimo de mi corazón, a ti te elijo como mi protector en vida y en muerte y consagro a tu culto este día, en recompensa y satisfacción de los muchos que vanamente he dado al mundo y a sus vanísimas vanidades. Yo te suplico con todo mi corazón que por tus siete dolores y goces me alcances de tu adoptivo hijo Jesús y de tu verdadera esposa, María Santísima, la gracia de emplearlos a mucha honra y gloria suya y en bien y provecho de mi alma. Alcánzame vivas luces para conocer la gravedad de mis culpas, lágrimas de contrición para llorarlas y detestarlas, propósitos firmes para no cometerlas más, fortaleza para resistir a las tentaciones, perseverancia para seguir el camino de la virtud particularmente lo que te pido en esta oración (se hace la petición) y una cristiana disposición para morir bien. Esto es, santo mío, lo que te suplico y esto es lo que mediante tu poderosa intercesión, espero alcanzar de mi Dios y Señor, a quien deseo amar y servir, como tú lo amaste y serviste siempre, por siempre y por una eternidad. Amén.

2.- Acordaos.
Acuérdate oh castísimo esposo de la Virgen María y amable protector mío San José, que jamás se ha oído decir que ninguno haya invocado tu protección e implorado tu auxilio sin haber sido consolado. Lleno, pues, de confianza en tu poder, ya que ejerciste con Jesús el cargo de Padre, vengo a tu presencia y me encomiendo a ti con todo fervor. No deseches mis súplicas, antes bien acógelas propicio y dígnate acceder a ellas piadosamente. Amén.

3.- Oración a San José.
San José, casto esposo de la Virgen María intercede para obtenerme el don de la pureza. tú que, a pesar de tus inseguridades personales supiste aceptar dócilmente el Plan de Dios tan pronto supiste de él, ayúdame a tener esa misma actitud para responder siempre y en todo lugar, a lo que el Señor me pida. Varón prudente que no te apegas a las seguridades humanas sino que siempre estuviste abierto a responder a lo inesperado consígueme el auxilio del Divino Espíritu para que viva yo también en prudente desasimiento de las seguridades terrenales. Modelo de celo, de trabajo constante, de fidelidad silenciosa, de paternal solicitud, otórgame esas bendiciones, para que pueda crecer cada día más en ellas y así asemejarme día a día al modelo de la plena humanidad, el Señor Jesús. Amén.

4.- Oración para todos los días.
Glorioso Patriarca San José, animado de una gran confianza en tu gran valimiento a ti acudo para que seas mi protector durante los días de mi destierro en este valle de lágrimas. Tu altísima dignidad de Padre putativo de mi amante Jesús hace que nada se te niegue de cuanto pidas en el cielo. Se mi abogado, especialmente en la hora de mi muerte y alcánzame la gracia de que mi alma, cuando se desprenda de la carne, vaya a descansar en las manos del Señor. Amén.

5.- Súplica.
Amadísimo Padre mío San José, confiando en el valioso poder que tienes ante el trono de la Santísima Trinidad y de María tu Esposa y nuestra Madre, te suplico intercedas por mí y me alcances la gracia (petición). José, con Jesús y María, viva siempre en el alma mía. José, con Jesús y María, asísteme en mi última agonía. José, con Jesús y María, lleva al cielo el alma mía. Padrenuestro, Avemaría y Gloria. Amén

6.- Consagración a San José.
Oh Glorioso Patriarca San José, heme aquí, postrado de rodillas ante tu presencia, para pedirte tu protección. Desde ya te elijo como a mi padre, protector y guía. Bajo tu amparo pongo mi cuerpo y mi alma, propiedad, vida y salud. Acéptame como hijo tuyo. Presérvame de todos los peligros, asechanzas y lazos del enemigo. Asísteme en todo momento y ante todo en la hora de mi muerte. Amén.

7.- Visita a San José.
Oh castísimo esposo de la Virgen María, mi amantísimo protector San José, todo el que implora tu protección experimenta tu consuelo. Se, pues, mi amparo y mi guía. Pide al Señor por mí, líbrame del pecado, socórreme en las tentaciones y apártame del mal y del pecado. Consuélame en las enfermedades y aflicciones. Sean mis pensamientos, palabras y obras de tu agrado, para merecer dignamente tu amparo en la vida y en la hora de la muerte. Amén.

8.- Consagración a San José ante las tribulaciones.
Escucha querido San José una palabra mía, yo me veo abrumada de aflicciones y cruces, a menudo lloro despedazado bajo el peso de éstas, me siento desfallecer, no tengo fuerzas para levantarme y deseo que mi Bien me llame pronto. En la tranquilidad, empero, entiendo que no es cosa difícil el morir, pero sí el bien vivir. ¿A quién, pues, acudiré sino a Ti, que eres tan bueno y querido, para recibir luz, consuelo y ayuda? A Ti, pues, consagro toda mi vida y en tus manos pongo las congojas, las cruces, los intereses de mi alma, de mi familia, de los pecadores, para que después de una vida tan trabajosa, podamos ir a gozar para siempre contigo de la bienaventuranza del paraíso. Amén.

9.- Modelo de trabajador.
Glorioso San José, modelo de cuantos deben trabajar con el sudor de su frente, consígueme la gracia de considerar el trabajo como expiación, para satisfacer tantos pecados. Hazme trabajar en conciencia, prefiriendo el fiel cumplimiento de mis deberes a mis inclinaciones caprichosas. Haz que trabaje con agradecimiento y alegría, poniendo todo mi empeño y honor en aprovechar y desarrollar, por medio del trabajo, todos los talentos que he recibido de Dios. Mándame trabajar con tranquilidad, moderación y paciencia sin que me atemoricen el cansancio y las dificultades. Inspírame a menudo pensamientos en la muerte y en la cuenta que he de rendir del tiempo perdido, de los talentos malgastados, de las omisiones y de toda vana complacencia en éxitos obtenidos, tan contraria al honor de Dios. Todo según tu ejemplo, oh patriarca San José. Amén

10.- Oración por Intercesión.
A ti, bienaventurado San José, acudimos en nuestra tribulación y después de invocar el auxilio de tu Santísima Esposa, solicitamos también confiadamente tu patrocinio. Por aquella caridad que con la Inmaculada Virgen María, Madre de Dios, te tuvo unido y por el paterno amor con que abrazaste al Niño Jesús, humildemente te suplicamos vuelvas benigno los ojos a la herencia que con su sangre adquirió Jesucristo y con tu poder y auxilio socorras nuestras necesidades. Protege oh providentísimo Custodio de la Sagrada Familia, la escogida descendencia de Jesucristo, aparta de nosotros toda mancha de error y corrupción, asístenos propicio, desde el Cielo, fortísimo libertador nuestro, en esta lucha con el poder de las tinieblas y, como en otro tiempo libraste al Niño Jesús del inminente peligro de su vida, así ahora defiende la Iglesia Santa de Dios de las asechanzas de sus enemigos, de toda adversidad y a cada uno de nosotros protégenos con perpetuo patrocinio, para que a ejemplo tuyo y sostenidos por tu auxilio, podamos santamente vivir y piadosamente morir y alcanzar en el Cielo la eterna felicidad. Amén.

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